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Posts Tagged ‘soledad’

Estoy enfadada, enfadada con el mundo, con la sociedad en la que vivo y conmigo misma, muy enfadada.

No es justo lo que estoy viviendo. He tenido una buena educación desde muy pequeña, tanto que, mis padres ateos, me llevaron a un colegio católico para que la educación fuera la adecuada, más allá de sus creencias. No he sido una niña problemática, nunca he causado disgustos a mi familia más allá de unos suspensos, no he consumido drogas, más allá del alcohol y a partir de los 16, no he robado, no me he quedado embarazada… y podría seguir enumerando actividades comunes en la juventud de ahora que yo nunca he hecho.  

No he sido mala persona y siempre me han enseñado que hasta en el infierno hay que tener buena educación y así lo he hecho, hasta la persona que me ha hecho daño, ha tenido una segunda oportunidad por mi parte. Siempre he estado dispuesta a ayudar a todo el mundo, por encima de mis propios problemas y he procurado ser responsable y muy profesional en todo lo que he hecho en cada momento.

Y aún así, después de todo, no recibo más que palos… muchos que lean esto podrán decir que son muy parecidos a mi, dada la descripción de arriba pero, en este caso, el orden de los factores sí altera el producto. Y aquí, en mi ecuación, el producto que falta es una tragedia. Una tragedia que  ha hecho que me replantee mucho las cosas, que mire y busque en el pasado qué es lo que he podido hacer mal para que la vida, el destino, el karma, Dios, un ser superior o como queráis llamarlo, me haya hecho pasar por esta grandísima putada que está desmoronando todo lo que siempre ha sido parte de mi fortaleza.

Desde el 18 de marzo camino sin rumbo fijo. Hago lo que tengo que hacer cada día y cuando llego a casa es solo un día más que ha pasado, no pienso en el mañana. Haga lo que haga a lo largo del día, lo pase bien o mal, duerma bien o mal, salga con amigos o me quede en casa, cuando llego a casa y me acuest,o esa angustia que durante el día ha estado escondida vuelve, y ni la soledad de la oscuridad consigue calmarme. Porque pienso continuamente en lo que he hecho mal para haber llegado a esa situación. Una mentira en un momento dado, una mala respuesta, un mal gesto, un desplante, una mala decisión… pero no encuentro nada, y eso es lo que me frustra más aún, porque si mis padres no me hubiesen querido tanto, si no me hubiesen metido en un colegio cristiano, si no me hubiesen controlado, quizá al menos, si yo hubiese sido una mala hija, una mala persona, tendría una excusa para justificar todo lo malo que hay en mi vida ahora, pero no es así.

Vivo a corto plazo porque los planes a largo plazo no duran, sobre todo si con la persona que los ibas a hacer no está para compartirlos contigo…

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Quiero estar donde tú estás
En tiempos de necesidad sólo quiero que te quedes
Dejo una nota en tu coche
Cuando no puedo encontrar las palabras adecuadas que decir

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La semana pasada no fue la mejor… positivamente puedo decir que no ha sido la mejor del año, pero teniendo en cuenta que se trataba de la cuarta semana del 2012, soy optimista de cara a que la media mejore con los 11 meses que quedan.

La semana pasada parecía más bipolar que nunca, lloré, lloré mucho de tristeza y por suerte un poquito de alegría (los que me conocen saben que siempre que me río, lloro, algo genético que funciona mal en mi aparato lacrimal). Pero yo sé lo que es llorar de alegría, eso sí que lo sé. De todos modos la proporción de lágrima era un 80/20, ganando las tristes por goleada.

¿El «por qué»? de esa mala semana, que tuvo su momento más álgido del martes al miércoles, podría resumirlo en un simple «se me juntó todo» pero, como este es mi blog y escribo lo que pienso y lo que siento, lo diré y el que quiera leerlo que lo haga y el que no… que cierre la ventana!!!!

Básicamente, no me gusta madrugar (problema número 1) soy consciente de que a las 7 de la mañana no estoy en mi mejor momento pero es que además, si madrugo mucho, dejo mi buen humor (el poco que tengo) en la cama y éste no cambia a lo largo del día, lo siento (esto de todos modos viene en mi manual del instrucciones pero pocos se paran a leerlo).

Problema número 2: odio, odio, odio mucho (pongo énfasis) que si yo acudo a alguien porque tengo un mal día y necesito que me anime, ésta persona me cuente sus problemas… O_o A algunos les sonará egoísta y pensarán que soy mala amiga, egocéntrica, bla, bla, bla… pero me molesta vale? Es decir, yo te busco porque quiero hablar contigo porque hoy, si hoy, no cualquier otro día del año y teniendo en cuenta que hace más de un mes y medio (y eso es mucho en mi caso), HOY  necesito que alguien me anime, y tu no sólo pasas de lo que te estoy contando sino que me cortas para contarme tus problemas y hablas de ti… perdona???

Problema número 3: trabajo… si vale, tengo trabajo, no como otros en la actual situación de crisis, al menos tengo trabajo algunas semanas, la semana pasada trabajé (esta no, sino no podría desahogarme así, lo aseguro). No hay nada mejor que encontrarte con un gilipollas (mmmm primera palabrota que escribo en el blog ¬¬’) que desde el  primer día no hace otra cosa que marearte y marearte, por no decir otra palabrota…

Problema número 4: Examen. Hacía mucho tiempo que no me presentaba a un examen y teniendo en cuenta que era la primera vez para dicha asignatura (que solo nombrar me da náuseas), decir que estaba nerviosa era quedarse corto!! La verdad es que los nervios iban acentuados con la idea de volver a la universidad, a ese terreno hostil en el que poder encontrarme con ciertas personas que no me apetecía mucho ver, nah, que no quería ver en absoluto (problema número 5, creo), y eso, sumado al malo café de máquina (porque no conozco ninguna máquina que haga buen café de máquina) no mejoró la situación…

Problema número 6: Llamar y que nadie conteste, jajajaja me cabrea más que deprimirme (también está en mi manual, apartado 5: llamadas, correos y mensajes) pero la semana pasada tuvo el efecto contrario totalmente… al final la persona que más lejos está de mí en este momento (en París) fue la que más cerca noté esos días: una hora por teléfono y miles de mensajes que, por suerte, no cesan…

Problema número 7: La simpatía de mi hermana, a ver, no me malinterpretéis no es que no me alegre que últimamente nos llevemos bien la Boni y yo pero, justo la semana pasada ella estaba cariñosa y yo deprimida, combinación muy negativa porque para una vez que se preocupa por lo que me pasa, el preguntarme por ciertos temas citados entre los números anteriores  fue la chispa que me hizo saltar, bueno más bien soltar, soltar toda la presión en forma de lágrimas saladas durante un buen rato, la pobre se asustó y todo… creo que no volverá a preguntarme.

Problema número ¿8?, no recordaba que fueran tantos:  mi empatía, ya sé que el número 2 era exactamente lo contrario, no queriendo escuchar los problemas de los demás cuando la que necesita desahogarse soy yo pero, no es lo mismo, me refiero a la empatía que, al estar sensible te hace sentir el mal de gente cercana a ti. Lo habría sentido igual sino estuviera deprimida pero la semanita que llevaba hizo que el dolor ajeno se sumara a la lista de motivos por los que me dio por pensar que todo era una mierda…

Y por si fuera corta la lista, además de todo eso se sumó el problema número 9, el que toda mujer tiene una vez al mes, y no es que sea un comentario machista porque odio a los hombres que se piensan que por tener un día malo tienes que estar ovulando pero, sinceramente no me ayudó a levantar cabeza, vamos, que era una hormona llorona con patas!!! (creo que a mi amiga Patri se reirá al leer esto) por suerte pude controlar sus efectos, al menos, en un campo en particular…

Es una lista muy larga pero, por citar un problema más ya que me gustan los número pares, diré que el número 10 era que esa semana no me gustaba nada como tenía el pelo… superficial sip, pero por patético que parezca, mi pelo fue lo que me causó un ataque de risa cuando no puede peinarme como quería…

Lo único positivo de esa semana (por decir algo): que ya ha pasado y que la recordaré por ser la peor semana de enero de 2012, por suerte no se repetirá!!!!!!

Pd- me da vergüenza haber escrito tanto… es como si fuera un reportaje para periodismo especializado! ¬¬’

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La fuerza del marPasea por la orilla del mar pensativo. Las olas no llegan a rozarle pero le amenazan con cada nuevo empuje. Mira al horizonte, nada, absolutamente nada. Se pregunta si en otra parte del mundo habrá alguien como él, justo en una orilla mirando también al horizonte en busca de una señal que le haga sentir algo; esperanza de saber que no está solo en esta inmensa tristeza que le invade.

Se descalza y sin vacilación se acerca a la orilla. Esta vez deja que las olas lo arrastren. El agua está fría, lo bastante fría para un 18 de diciembre. Aún así, aunque las olas lo arrastra y lo empujan poco a poco, ese frío no consigue paliar el dolor que siente, no es suficiente para dar una descarga de vida que reviva su alma rota. Piensa en meterse entero y ser tragado por la inmensidad del océano, pero las fuerzas le flaquean. Hunde un poco más los pies en la arena y siente la fuerza del mar, capaz de llevárselo todo por delante y se pregunta por qué no fue mar en aquel momento… si hubiese tenido fuerzas y valor, ahora todo sería muy distinto.

De repente grita, grita hasta sentir que se queda sin respiración, se deja caer de rodillas y rompe a llorar. Sabe que nadie le escucha y, mucho menos, le echan en falta, ella ya no le echa en falta.

Se escuchan cohetes, sale del agua y contempla en silencio los fuegos artificiales que iluminan el cielo sobre una gran carpa blanca. Dos minutos llenos de color en los que consigue dejar su mente completamente en blanco. Al acabar el silencio se rompe con aplausos y de fondo se escucha:

«¡¡¡Que vivan los novios, que se besen!!!!»

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He tenido tanta tensión acumulada este fin de semana que estoy cansada de hablar. Hablo, hablo y hablo, de lo primero que se me pasa por la cabeza, de lo que me ha ocurrido, de lo que sea, de todo menos del tiempo.

Odio hablar del tiempo, lo odio!

No se, es una manía que he cogido con el paso de los años, no me gusta nada, es empezar a hablar del tiempo y se me pone mal cuerpo… El coincidir con un vecino en el ascensor y comentar el calor que hace o la rapidez que tiene que darse para recoger al ropa de la cuerda para la que lluvia no la empape me parece una de las conversaciones más absurdas que pueden tener lugar en un recorrido que no llega a durar ni medio minuto. Tanto cuesta quedarse en silencio?? y lo digo yo, que no me callo ni debajo del agua!! Pero, de verdad, tanto cuesta dejar esos segundos para que el cerebro desconecte en vez de hablar por hablar??

Pero si hay algo que me molesta de hablar del tiempo es hacerlo con una persona a la que conoces mucho, a mi el vecino me da igual, me habla de las nubes y de la gota fría y yo le pongo mi sonrisa educada (esa que sale sola y que tus padres se han encargado de enseñarte desde bien pequeño) mientras maldigo por no vivir ne un primero. Pero cuando tengo una charla con un amig@ y llega un momento en el que se habla del tiempo, en mi cabeza se enciende una luz roja de emergencia mientras pienso en qué es lo que ha pasado para llevar hasta ese punto la conversación. Porque para mí, hay cientos, miles de temas que comentar y debatir, silencios que con esas personas no tienen por qué ser incómodos, de echo, más de uno los agradecerán dado mi alto nivel de palabrería, antes que hablar del tiempo.

Quizá algunos me tomen por loca, «con lo fácil que es hablar de la lluvia o el calor en los silencios incómodos», dirán. Para mí, no es así, en mi vida, hablar del tiempo es sinónimo y, a la vez, precedente de que a esa amistad le quedan pocas «temporadas»…. por lo que si de verdad aprecias nuestra amistad: NO ME HABLES DE TIEMPO!

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OTH

«En este momento hay seis mil millones, cuatrocientos setenta millones, ochocientas dieciocho mil, seiscientas setenta y una personas en el mundo. Algunas corren asustadas. Otras vuelven a casa. Algunas dicen mentiras para llegar al final del día. Otras simplemente están enfrentándose a la verdad. Algunos son hombres malvados en guerra con los buenos. Y algunos son buenos, luchando con los malvados. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces… todo lo que necesitas es una»

Me encanta esta frase de One Tree Hill, resume perfectamente lo que siento en este mismo momento.

Estoy rodeada de muchas personas, gente que es más o menos importante en mi vida, pero que está aquí a mi lado y, aunque no debería decirlo (y hay gente que me criticará por hacerlo), me siento sola, porque la persona que necesito, esa única persona, no está todavía en mi vida…

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